jueves, 5 de noviembre de 2015

EL NIÑO 

Llegue a un punto de mi vida donde existían pocas opciones, en realidad no quedaban mas que dos para ser exactos, mantener mi cabeza fría y pensar en una forma de salir de esto o dejarme llevar por las voces en mi cabeza y cometer una locura que seguramente no me llevaría a nada bueno.

En este punto seguramente te estarás preguntando ¿De que demonios habla este tipo? en realidad esa es una buena pregunta, pues bien te voy a contar lo que quieres saber, pero para eso tenemos que volver atrás dos años, cuando comenzó todo esto, pues veras yo tenía 23 años en aquel lejano año, o al menos lejano para mi, ya había acabado mi carrera de psicología y estaba comenzando a trabajar en una escuela privada, en ese tipo de escuelas se gana bien, no le cobraba honorarios a los padres pero la escuela me pagaba una buena cantidad de dinero por mis servicios a pesar de que había muchas ocasiones en las que no tenia absolutamente nada que hacer, en esos tiempos libres me dedica a algunos proyectos de libros que tenia pendientes, ninguno llego a publicarse y bueno, siendo honestos lo hacia únicamente como un hobbie para que no me fuera tan pesado el vivir en este mundo de mierda.

Mi trabajo era sencillo, apoyas con mis conocimientos y habilidades psicológicas a los niños con problemas, era común ver a niños que no recibían la atención de sus padres como debía ser, otros que se dedicaban simplemente a hacerle la vida miserable a los demás y por supuesto, las victimas de estos jovencillos eran los problemas mas comunes, era muy extraño el caso que era diferente a estos, quizás uno de cada 50, mi primer año fue bastante sencillo, adquiría además bastantes conocimientos que me funcionaban para ayudar a los pacientes futuros.

Sin embargo fue hace mas o menos un año cuando me llego un caso muy excepcional, el niño que comenzó a hacer miserable mi existencia, a veces pienso que ni siquiera era un niño, ni siquiera podía ser humano ese ser tan miserable y tan perturbado.
Este niño llego a mi oficina como cualquier otro, acompañado de su profesor, el decía que siempre había sido un alumno promedio, con calificaciones de entre 7 y 9 en todas las materias, a pesar de que era bastante inteligente, sin embargo jamás había sido malo con sus demás compañeros ni tampoco había incumplido jamás con ningún tarea, este niño tenia apenas 11 años, no podía conocer mas de la vida que cualquier otro joven de esa edad y en esa escuela, sus padres habían salido de viaje por unas semanas y se quedaba a cargo del el una niñera que según los mismos padres de familia (ya que era bastante conocida por trabajar con varios niños) era una de las mejores en su trabajo, pero bueno, no creo que sea tan necesario indagar mas en la vida personal del niño ya que en pocas palabras era la vida que muchísimos de mis pacientes quisieran tener, sin embargo el problema fue que de la nada el niño comenzó a ser retraído, grosero, agresivo e incluso lego a golpear a uno de sus compañeros de clase con una fuerza tan grande que el pobre quedo con un buen moretón por ello, fueron esas las razones por las cuales ese niño entro aquel día a mi oficina, ese fue el día 0 por así decirlo, el día que lamento haber estudiado psicología, o el haber comenzado a trabajar en esa maldita institución llena de personas que se reían contigo y a tus espaldas te deseaban hasta la misma muerte, ese maldito día en que todo en la vida comenzó a ir mal, por fuerzas que quizás no logro comprender o que solamente se encuentren en mi maldita cabeza.

Ese día simplemente hablamos de el, de como era su relación con sus padres y de como era con sus compañeros de clase, quería estar seguro de que no fuera simplemente un problema de falta de atención o que estuviera habiendo problemas en su casa o con sus amigos, sin embargo parecía ser que todo estaba correcto en su vida, de momento no podía dar una causa certera a los problemas que el estaba presentando.

Así fueron varias sesiones en las que investigaba pero sin embargo no lograba encontrar nada que pareciera ser el origen de dicho comportamiento.

Fue hasta la quinta vez que ese niño estuvo conmigo que comencé a notar que algo andaba muy mal. El niño llego a mi oficina, se sentó frente a mi y pude ver sus ojos completamente rojos, como si hubiese acabado de llorar a cantaros, además que tenia una mirada fría y penetrante, parecía que al estarme viendo planeara como demonios asesinarme, jamás pensé que podría lograr sentir eso de un niño de 11 jodidos años pero si, y además estaba frente a mi, pero lo peor de todo es que las únicas palabras que pronuncio ese día fueron “Él me visitó anoche y me habló de ti… dijo que no vas a lograr nada con tu ciencia y terapias” después de que dijo ese intente preguntarle quien era el que había dicho eso obviamente sin éxito, no se si el lo estaba inventando, lo cual probablemente seria absurdo ¿Cómo carajos podría él sacar de su propia cabeza esas palabras tan fuertes? era simplemente absurdo pero sin embargo era posible y quizás había cosas que el no me estaba diciendo, después de todo era un niño y podía estar siendo amenazado por alguien mas para que no me dijera nada ni a mi ni a nadie, pero era demasiado extraño a pesar de todo… en ese momento no contemplaba las posibilidades de que pudiera ser un a fuerza sobrenatural la que le había dicho eso. Ese día fue una perdida total de tiempo ya que no logre indagar absolutamente nada en lo que le pasaba a ese niño, así fue ese día y las sesiones siguientes, poco a poco el niño hablaba mas conmigo pero a pesar de eso no lograba que dijera nada relevante que pudiera ayudarme a saber que es lo que le pasaba, varias sesiones después fue cuando el niño dijo algo que se quedo grabado en mi cabeza desde ese momento “Ellos necesitan algún alma mas que la mía para poder ser felices, ellos dicen que me dejaran en paz si encuentro alguien mas para ellos, no lo quiero hacer pero necesito hacerlo… lo siento amigo mío” a partir de ese momento cosas raras comenzaron a pasar en mi vida.

Un día el llego y esta vez parecía estar mejor, no lograba entender el como ni el por que pero parecía que el chiquillo de 11 años que me había estado visitando hubiera sido otro, parecía que todos sus problemas se habían solucionado y basto con un par de sesiones mas para darme cuenta de que ese niño estaba completamente bien y que ahora podía seguir con sus actividades habituales, sin embargo cosas extrañas comenzaron a pasar conmigo ahora, pareciera como si la “cosa” que estaba atormentando antes a este niño ahora me estuviera atormentando a mi, y así ha sido durante cerca de diez meses.
Desde ese día empezaron a pasar cosas raras, sueños bastante bizarros donde veía gente siendo asesinada y a demonios devorar las almas de las personas inocentes para convertirlas en sus esclavos, las almas de la gente mala se convertían en seres divinos, algo así como ángeles, comenzaba a dormir poco y a estar mas estresado, comenzaba a poner menos atención en mi trabajo constantemente y se hacia mas grave al pasar los días, las alucinaciones y voces en mi cabeza llegaron al cabo de un par de meses, las voces en mi cabeza me decían que era un inútil, que había decepcionado a todos, que no valía la pena vivir, y las alucinaciones eran como mis sueños pero representadas en personas reales que veía pasar por la calle… ahora ya no se si en verdad eran alucinaciones. Las voces me decían un nombre en otra lengua una y otra vez, ni siquiera puedo decirlo, no se si al menos se pueda escribir, con el paso del tiempo comenzaba a volverme loco, poco a poco parecía mas un muerto que un psicólogo de escuela primaria, solía tener visiones sobre lo que se supone que seria el futuro, un mundo lleno de muerte, guerra y hambre, los gobiernos gastaban todo el dinero en armas y entrenar hombres para la guerra que en sostener su propia materia prima, la gente que vivía en los países de todo el mundo, poco a poco las enfermedades acababan con los que no morían por la guerra, el suicidio era común, entre bombas, balas, enfermedades y homicidios la humanidad se estaba terminando poco a poco sin que a nadie pareciera preocuparle en lo mas mínimo, las pesadillas eran mas terribles cada vez y la cordura mas escasa.
Ahora parece ser que logro entender lo que le pasaba a ese niño, hace tres meses dejé mi trabajo, apenas y he comido, no logro conciliar el sueño en las noches y además no eh salido de casa desde hace un mes, la comida se pudre en mi refrigerador, en mi alacena y en todos lados de la casa donde la dejo abandonada, creo que me han cortado el agua y el gas, no tardaran mucho en cortarme la luz también, el teléfono sigue funcionando, no recuerdo haber pagado la cuenta, quizás lo estoy imaginando solamente pero recibo llamadas de mis familiares y amigos diciéndome que estoy muerto y cuan felices son por ello.
No logro entender como es que esto sucedió, no se como es que deje que me pasara todo esto y ahora solo me quedan dos opciones; luchar por mantener la poca cordura que aún me queda o sucumbir a estos demonios y morir lentamente, no se por que me eligieron a mi para atormentarme, quizás no sea el único en esta situación, pero de algo estoy seguro, estos demonios no llegaron a mi por que si… ellos buscaban a alguien… ellos necesitan algún alma mas que la mía para poder ser felices, ellos dicen que me dejaran en paz si encuentro alguien mas para ellos, no lo quiero hacer pero necesito hacerlo… lo siento amigo mío… necesito recuperar mi vida.

Te deseo lo mejor en tu vida sea cual sea tu destino.
EL MONSTRUO DEL HOSPITAL

De vez en cuando nos baja la nostalgia por revivir verdaderas obras maestras, videojuegos de antaño que marcaron nuestros seres; muchos, como una experiencia grata, o, en este caso, como una siniestra y agudamente confeccionada pesadilla.

Un hombre de mediana edad corre sin descanso por un pueblo fantasma sumido en la niebla, cuyas edificaciones parecen abandonadas desde tiempo incalculable. Busca a su ser querido, de quien se separó instantes atrás tras tener un accidente automovilístico. Al despertar, aturdido, se encontró lleno de preguntas y junto al asiento del copiloto vacío vio la puerta abierta, salió entonces y se halló en medio de este pueblo dotado de una atmósfera espectral. Acaba de distinguir una silueta que está seguro de que es su ser querido, y sigue tras su rastro.

De esta manera empieza Silent Hill, introduciéndonos a Harry Mason que sigue la pista de su hija Cheryl, en el pueblo que da nombre al título, traducido como “Colina silenciosa”. Me recuerdo como un infante jugándolo, tras lo cual quedé con una especie de trauma. Pero ahora, a unos cuantos años de aquello, vuelvo a hacerlo, con el ánimo de enfrentar mis temores y disipar enigmas inconclusos. Para ser más preciso, el del monstruo del hospital, sobre lo que me referiré en las líneas siguientes. Por eso, saqué mi antigua playstation del armario, la desempolvé y puse el CD. Afortunadamente, todo funcionaba como la primera vez, pese al olvido en que la tenía. En mi pecho, más que alegría, había una dosis de misterio.

Las gotas de lluvia resbalaban por el cristal de la sala de estar, procedentes de la noche. Había una quietud general, estaba solo, y tras la acostumbrada animación del rombo naranja de Sony, apareció la pantalla de título, con las inmóviles letras de Silent Hill, que, sin embargo, causaban en mí una sensación difícil de explicar, una leve intranquilidad. Oprimí start y escuché ese brusco sonido repentino, que indica el inicio. A continuación el lapso de carga y el principio del juego, ya mencionado.

Debo dar unos datos para aclarar mejor el objetivo que me llevó a iniciar una nueva partida en este juego de otra época, aparte de las razones evidentes de su atmósfera e historia, que lo hacen una obra de arte. Sucede que, cuando jugaba hace años, una vez indagando en internet me enteré en algún foro seguramente, no recuerdo, de que en el hospital Alchemilla existía un supuesto enemigo oculto. La información estaba en inglés, y, como no me manejo mucho en el idioma, solo entendí lo básico. Hablaba de que al parecer, en el sótano secreto del recinto se encuentra un jefe, o monstruo de final de nivel, pero cómo encontrarlo era un misterio; solo se decía que para derrotarlo había que emplear nada menos que el cuchillo, el arma más difícil de usar y posiblemente la más débil. Este rumor me rondó por la cabeza varios días, quizá meses, y como soy persistente, recuerdo que pasé mucho tiempo en el hospital Alchemilla, sin guardar la partida ni avanzar, solo dando vueltas y buscando pistas para dilucidar esta intriga. Probablemente debido a dicha obsesión caí enfermo una semana, porque por jugar muchas horas me daba fiebre. Incluso puedo visualizar como si fuera ayer un sueño que tuve. Era la escena en que Harry y Lisa, la extraña enfermera del hospital, hablan sentados de frente. Pero en vez del protagonista estaba yo mismo en la silla. Lisa se acercó y me dijo:

—Puedo decirte dónde se encuentra aquel monstruo.
—¿Sí?, ¿dónde? —respondí ansioso.
—Pero no deberías ir a ese lugar, es terrible, no podrás salir nunca más… —y en ese instante sus palabras se escucharon como un eco. “Nunca más”, se desvanecía con lentitud, así como la figura de ella, se tornaba fantasmagórica hasta que la silla quedó desocupada. Y escuché, de nuevo como una voz distante, “En el sótano…”. Después desaparecía todo y desperté.

En la nueva partida, después de pasar la horrorosa escuela primaria Midwich, donde se pelea con aquel lagarto capaz de devorarte de un solo mordisco, llegué por fin al hospital, a partir del cual la historia cobra bastante fuerza, pues aunque Harry no ha vuelto a ver a Cheryl, terribles secretos del pasado, ligados a aquel lugar, comienzan a despertar. Luego de encontrarme con M. Kaufmann, el doctor, y tomar el elevador donde en contra de toda lógica aparece un enigmático piso cuatro, ingreso una vez más al “Otro mundo”, donde las paredes parecen oxidadas y salpicadas de sangre, así como mi propia sangre recorre en una oleada mi cuerpo, y enfrento de nuevo los temores que desde la infancia me asaltaron; pero ahora había una diferencia. Asegurado con nueva información, estaba decidido a encontrar al monstruo, aunque fuera tan terrible como mi propio sueño me lo advirtió.

Tras varias horas seguidas dejé el juego en pausa, habiendo llegado al siniestro sótano, y me levanté a beber un vaso de agua, pues sentía cierto ardor en la frente. “Debo continuar”, me dije, “ahora que llegué al sótano y estoy tan cerca no puedo detenerme”. Pero el vaso resbaló de mi mano cuando me atacó un fuerte dolor de cabeza. Eran las cinco de la mañana y no había hecho más que jugar por varias horas. Debía juntar valor y continuar, aunque me desmayara en el proceso por falta de energías. Dejé el vaso, tomé algo ligero de comer y volví a sentarme frente a la consola. Tenía perfectamente claro lo que iría a hacer ahora.

La pantalla mostraba el inventario. Oprimí start y reanudé. No sé cuál fue la causa de lo que ocurrió en ese momento, y tampoco recordaba haberlo experimentado antes, pero escuché un rugir monstruoso y algo agudo, procedente de algún área que jamás había alcanzado. Sentí un escalofrío, pero las ansias crecían en mí. No sabía cómo, pero estaba seguro que hallaría a aquel enemigo oculto en las sombras tomara el esfuerzo que me tomara. Aunque me pasara la noche en ello. Al final del corredor, junto a una silla de ruedas hay una puerta con barrotes, imposible de abrir. Tras ella tinieblas, pero se alcanza a ver una parte del suelo, lo cual sugería que podía haber un área sin explorar que, de ser posible el ingreso, era probable que guardara algo. Mi principal sospecha era que el monstruo yacía allí. Repito, nunca supe de que alguien lo hubiera encontrado, el juego no lo menciona y si me enteré de su presumible existencia fue por el rumor. Pero había una corazonada en mí y, sin explicación, estaba sofocado. Desplacé a Harry a la esquina del muro de la puerta con barrotes, buscando quizá algún error del juego o pasadizo intencional, algo que me permitiera atravesar la pared. Sentía la presencia del enemigo, su respiración, ya no sabía si era parte de los efectos o mi mente empezaba a alucinar. De pronto sentí como una cuchillada dentro de mi cabeza y caí con dureza al suelo, con un temblor general en el cuerpo.

Me había sobrepasado. Mucho esfuerzo mental, mi cabeza iba a estallar, la vista se me tornó nublada.

Abrí los ojos, alargué la mano al control, y sentándome lentamente, seguí. Pero había cambiado. Ahora mostraba una escena. Estaba en un lugar desconocido, el suelo enrejado, en el centro se encontraba una masa repugnante, con filamentos viscosos, como una crisálida, y en el centro tenía un bulto con forma humana, envuelto por la piel de tono oscuro de la que estaba compuesta. Hacía ruidos como gruñidos. El corazón me latió con fuerza; por fin, había llegado hasta él. Este era el monstruo del hospital Alchemilla. De pronto emergió de las sombras Dahlia Gillespie y sostuvo un diálogo con mi personaje.

—Sin duda eres persistente. No imaginé que llegarías hasta aquí. El ritual está casi completo, el monstruo está a punto de despertar.
—¿Qué es este lugar? Dónde está Cheryl. Si no me lo dices ahora me veré forzado a dispararte.
—Este sector secreto del sótano del hospital no debía ser descubierto por ti. Esa despreciable enfermera, Lisa Garland, seguro ella te lo dijo todo. Pero si has venido a buscar una muerte terrible a manos del monstruo, pronto la encontrarás. Tu sacrificio será una llama que alimentará el poder de la Orden —dijo Dahlia con su voz aciaga y volvió a ser tragada por los brazos de la oscuridad. En ese instante se oyó un gruñido del monstruo, y la cámara lo enfocó. En su centro, aquel bulto con forma de cuerpo humano comenzó a moverse de una forma perturbadora y se oyeron gritos ahogados. Enseguida la secuencia acabó y me hallé frente a él, mientras una música de tensión emergía de a poco hasta que con claridad se escuchó el sonido violento de unos tambores. No sabía qué hacer. Con la pistola equipada, efectué varios disparos, y pese a que parecían darle, no saltaba sangre, algo me decía que eran inútiles. De la parte inferior de su cuerpo salieron unos seres como enormes babosas negras que se arrastraron hacia mí. Una me mordió y la maté con disparos. Abrí el inventario y enseguida debí curarme con una ampolla, pues había dejado a Harry con el mínimo de salud. Debí defenderme con tiros, se me acercaban en masa. Pero la batalla me tenía en un extremo estado de alerta, sentía martillazos en la cabeza, los tambores sonaban estridentes, estaba realmente mal. Iba a desmayarme en cualquier momento, pero tenía que terminar. Recordé que debía usar el cuchillo, lo equipé y me lancé corriendo al monstruo. Le di varias cuchilladas y sus gruñidos delataban que ahora sí lo estaba dañando. De repente, creo que lo derroté, emitió un último ruido desgarrador y la pantalla se cubrió de blanco. Mis ojos se cerraron y no pude sentir más que mis manos que soltaban el control contra su voluntad. Tras unos segundos recobré la conciencia. Se mostraba la pantalla de guardado. Al intentar salvar la partida, me decía:

“Esta partida está corrupta. ¿Comenzar nueva partida?”.

No había más opción que aceptar. Me sentí decepcionado y furioso al perder el progreso que tanto esfuerzo me había costado.
Los días siguientes me quedé en cama, me sentía enfermo, quizá por el grado de obsesión al que me llevó el juego, por el esfuerzo tanto mental como físico que le había dedicado estas semanas. No quise volver a tocarlo. Sin embargo, cuando me sentí un poco mejor le di una última oportunidad, lo único que quería ver era dónde había quedado. Inicié la nueva partida guardada en el archivo anterior, y, sorprendido, comprobé que inició en la escuela Midwich. Allí estaba yo, en medio del pasillo, sin introducción ni nada. Lo primero que hice fue correr a la puerta de la oficina y la abrí. Seguido, una secuencia:

Apareció de cerca el rostro de Lisa Garland, sentada, con una expresión muy compungida en el rostro y me hablaba. Parecía estar a punto de derramar lágrimas y tenía las manos una sobre otra, como en un ruego. Su voz lastimera y baja empezó a decir:

—Harry, por qué lo hiciste.
—Lisa —murmuró mi personaje.
—Te dije que no fueras al sótano. Ahora te perseguirá, no te dejará en paz hasta arrastrarte al infierno. Hasta que seas como yo —añadió, con voz intranquila y rompió en llanto. Mi personaje intentó calmarla, pero ella levantó la vista y mirándome fijo, repitió:
—Hasta que seas como yo.

Allí terminó la secuencia y la oficina apareció vacía como de costumbre, así sin más. Exploré la escuela un rato y el juego siguió su curso normal, nada cambiaba ni iría a cambiar. Frustrado, me puse de pie y me retiré a mi cuarto. No quería volver a saber de Silent Hill en un largo tiempo.

Por la noche, acostado, pese a que esta estaba a temperatura normal sentí un calor intenso. El despertador con sus números rojos marcaba las tres; también me acompañaba un miedo agudo, no sé por qué, pero me sentía agobiado, como en una crisis de pánico, pronto empecé a sudar frío. El ardor se me concentraba en el estómago, por lo que, como una intuición, tiré con rapidez de las sábanas. Y lo que encontré me puso la piel de gallina; ¡no podía creerlo!: tenía encima a una de las larvas negras, succionando mi piel teñida de sangre. Lancé un grito e intenté arrancarla de mí. Al conseguirlo, con una mano en la herida, sintiendo extremo dolor, me calcé los zapatillas y la reventé en el suelo. Entonces me puse de espaldas contra el muro, jadeante. Oí un alarido desgarrador desde la planta baja. Corrí a ver qué ocurría, con el corazón pegado al pecho.

Allí… allí, en el centro de la sala de estar estaba el monstruo… el monstruo el hospital; la sala se hallaba oscura como en una horrenda pesadilla y los rastros viscosos de aquel ser se podían ver por todas partes, junto a las larvas, sus asquerosas crías, inmóviles y amenazantes. Y de repente, su forma como de crisálida se abrió, donde estaba en el centro aquella cosa con forma humana atrapada que se revolvía de manera inquietante, y al quedar al descubierto no pude creerlo, caí de rodillas y el pavor absoluto recorrió todo mi cuerpo como una descarga eléctrica; ¡era yo mismo quien estaba allí! No resistí más, me desmayé y sentí cómo los ruidos del monstruo se desvanecían con lentitud.

Hasta ahora, nunca sabré si fue real o no, pero lo único que puedo hacer es dejarlo anotado en esta libreta. Y a los que les ha llegado mi experiencia solo una cosa les puedo advertir, en cuanto a aquel sótano macabro del juego: nunca indaguen demasiado en ese lugar, porque guarda secretos terribles y atrocidades que, por su salud mental, en ningún caso debieran ser vistas.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

CUENTOS DE TRAPO

Metro veinte y seis añitos separaban de su nacimiento a Nona, a la que risueñamente le encantaba hablar con su muñeca, la cual respondía desde que podía recordar. Nona llevaba a Caty en brazos a donde sus frágiles piernecitas la pudieran desplazar. De trapo y con costuras gastadas, la vieja muñeca le contaba cuentos maravillosos antes de dormir.

Nona no salía nunca de casa. El sol podría matarla, y ya de por si era muy débil y escuálida, y su mamá la quería tanto que por exceso de amor y celo no la dejaba salir. Nona estaba todo el día bien cuidada y confortable en casita. A Caty no le gustaba la madre de Nona. Siempre la miraba desde la mesilla cuando entraba a darle de comer y a asear a Nona.

“Nona cariño… ¿Has ido al baño tú solita hoy?…” “Nona querida… ¿Te gusta el jersey que estoy haciendo para ti?”… ¡Sandeces! Gritó un día Caty asustando a Nona.
-Esa mala víbora te va a hacer daño Nona.
-No digas eso de mamá Caty. Mamá siempre me está cuidando porque yo no puedo moverme bien, y yo tengo que portarme muy bien.
-¿Sabes Nona?-Dijo la muñeca de trapo mientras se dejaba caer al suelo desde la mesilla para trepar a la cama- Yo antes era tu hermana.
-Eso es mentira. Mamá me dijo que solo yo soy su hija.
-No querida… Hoy la historia que te voy a contar pasó hace mucho tiempo… Yo antes vivía en esta casa, y era muy pequeña. Papá me subía a sus hombros y jugábamos en el jardín al sol.
-¡Mentirosa! ¡El sol es malo!
-No para todos querida hermana… El caso es que antes, yo tenía unas piernas de verdad, unos brazos reales, y una adorable melena de tirabuzones. Un día, papá se puso enfermo, y mamá le cuidaba. Pasaron los días y cada vez se levantaba menos, hablaba menos… Hasta que unos hombres de negro lo metieron en una caja de madera y se lo llevaron en un coche negro. No volví a ver a papá.
-¿Te refieres a mi papá?
-No Nona. Al mío… Un día, yo también caí enferma. Mamá dijo que el Sol me estaba haciendo mal, y yo la creí. Cada vez estaba más débil, cada vez dormía más y apenas podía mantener nada en la tripita. Un día, la sopa estaba especialmente asquerosa, y no sé por qué se la tiré a la cara y me puse a correr como loca por la habitación. Escapé y me metí en el baño. Mi cara era totalmente blanca, mis ojos se me habían hundido en la cara y de mi gran melena apenas quedaban un centenar de pelos mal repartidos por mi abultada cabeza. Al echarme la mano a la boca comprobé que todos los dientes se me movían y maduré de un plumazo desplomándome de rodillas en el suelo. Mamá abrió con su llave la puerta del baño y me dijo: “Caty… Tranquila… Toma tu muñeca…” Cuando me di cuenta mamá me había puesto en la cara aquella vieja muñeca de trapo en la cual me limpié la boca de vómito con sangre más de mil veces, y un dulce y penetrante aroma me adormecía para acabar soñando que cruzaba un puente de cuero y trapo, para despertarme inmóvil encima de la mesilla, viendo como mi maltrecho cuerpo era velado por mis tías, madre y el retrato de mi padre sonriente conmigo de niña encima de sus hombros en la mesilla de noche…

Nona giró la cabeza a su derecha y vio la foto enmarcada de un padre jugando a los caballitos con su hija… Los dos eran muy felices.

-Caty… Tengo miedo… ¡MAMAAAAAA!… ¡MAMIIIIIII!

La muñeca de trapo saltó de la cama para volver a subir precipitadamente por la pata de la mesilla de estilo victoriano. A los pocos segundos la puerta de la habitación se abrió de golpe y Cecilia pasó angustiada para sentarse al lado de su hija.

-Nona cariño… ¿Qué pasa? ¿Has tenido otra pesadilla?…
-Mami…-Dijo entre sollozos- Caty dice que tú me estás haciendo cosas malas y que el sol es bueno…

Cecilia miró de golpe a aquella muñeca de trapo y sonrió al ver que una de las patas de la mesilla estaba reluciente, como si le hubieran pasado un trapo.

-No te preocupes cariño. Mañana nos iremos a otra casa… ¿Quieres que te ayude a ir al baño?
-No… Ya soy mayor… Puedo solita…

Nona arrastró como pudo sus pesados pies de porcelana de la cama para caer al suelo de pie entre un leve tintineo como de vajilla. Las pestañas de nylon se habían enredado con la caída, y con su manita de dedos fríos y amarmolados deshizo el lío y liberó su párpado basculante para abrir su ojo de cristal, en el cual, si mirabas fijo, podías ver a través del transparente iris el interior de su hueca cabeza de porcelana.

martes, 3 de noviembre de 2015

la mujer que empeño su alma al diablo


Isabel Mendiola, una mujer en exceso vanidosa, era de las más hermosas de un pueblo cercano a Celaya Guanajuato, la lista de personas que la cortejaban, era inmensa, pero todo esto era parte de una de las Historias de terror de ultratumba más espeluznantes que se tiene conocimiento en dicha localidad.
Cortázar se llamaba el pueblo, era de esos olvidados de dios, en los años 20´s, en el cual, los habitantes, eran los típicos provincianos que se veían en las películas de antes, pero esta dama, era la discordia del lugar, más de uno se había batido en duelo y no lo había contado más, y la mujer nunca acepto los cortejos de ninguna persona, se sabía bonita y siempre el interés lo antepuso al amor.
Debido al desinterés de la mujer ante todas las personas, la empezaron a dejar de lado, olvidando que era la mujer más bella del lugar, sabiendo que a nadie le hacía caso, ella se empezó a marchitar, se cuenta que Isabel hizo pacto con el diablo, para tener a todos los prospectos a sus pies, algo que paso y que nadie sabía el porqué.
Pero como siempre pasa, existe un alma pura, en este caso era Enrique Linares, uno de los más acaudalados charros del lugar, pero que estaba comprometido por mucho tiempo y a punto de llegar al altar, ella que no podía ver que alguien no la quisiera, se buscó la forma de llamar la atención, pero contra el amor, el diablo no tenía poder y la mujer empezó a envejecer.
Todo lo bonita que era, se le empezó a quitar, muriendo en soledad, para que nadie notara lo demacrada que estaba, así se supo que Isabel Mendiola, había muerto sola, vieja y fea, y que su alma, había empeñado, por su vanidad.

lunes, 2 de noviembre de 2015

¿UN SUEÑO?

Mantenía los ojos cerrados, pero advertí con un escalofrió de horror que los movía bajo los parpados, como si, en la muerte, soñara, caminé lentamente hacia atrás, esa última despedida que pensé llena de dolor, se había convertido en un tormento lleno de terror tratando de no hacer ruido para no despertar lo que yacía en ese mausoleo, tenía tantas cosas que quería decirle, gritarle que no era justo perder a mi mejor amigo. Al girar entendí que lo que estaba dentro de tu cuerpo no lo reconocía, porque tu alma ya descansaba, pero algo quería despertar a través de ti. Caminé lentamente hacia la salida y ya no estaba sola, todas las sombras habían tomado formas distintas y caminaban hacia mí, salí y respire profundo pensando que el dolor me hacía ver cosas que no estaban, y las sombras seguían acercándose, como queriendo tocarme, mire las copas de los arboles esperando que fuera el aire el causante de tal alucinación, pero no corría ni la más mínima ventisca otoñal y fue entonces cuando me dÍ cuenta de aquel profundo silencio, de ese silencio que enfría el cuerpo y detiene el alma, me paralicé pero intuí que corría peligro y desde el fondo del lugar, en lo más oscuro y profundo del cementerio pude ver ese elegante hombre, vestido como de la época del siglo pasado, pero su traje oscuro era impecable, resaltaba la camisa blanca, reconocí esa blanca y pálida piel que tantas veces me persiguió y esos ojos azules me hicieron entender que era el momento en que mi cuerpo debería reaccionar y empezar a correr sin mirar atrás como tantas veces antes lo había hecho, y me pregunté:

– ¿Si tu muerte era realmente un accidente? ¿En verdad esa mujer estaba loca o poseída? ¿Era una trampa? ¿Por mí?-

Ligeramente movió sus labios, parecía como si se sonriera, con una expresión triunfante, ¡me estaba esperando! y fue ahí donde mis piernas empezaron a correr sin avisarle a mi cuerpo y por inercia salí disparada, buscando la salida entre ese laberinto de tumbas, de personas descansando, noté que las sombras ahora se quedaban inmóviles, simplemente observando, sintiendo pena por mí y lo que me ocurriría, sentí un gran vacío dentro de mi ser, entre cargo de consciencia (el calvario que me persigue día a día por el simple hecho de existir) y desesperación por salir de aquel lugar que ahora no me parecía el mejor ni el más tranquilo para pasar mi eternidad, ni la de mi mejor amigo, corrí como siempre lo hago al huir de él, sabía perfectamente quien era, no necesitaba la cola y cuernos que tanto insisten en ponerle para descubrir su identidad, honestamente solo al principio me asombré de su agradable apariencia y extremada elegancia, hasta que descubrí quien era, y volví a recordar aquella vez que le abrí la puerta de par en par y lo deje entrar en mi vida, esa maldita tabla de madera con el abecedario tallado y “curada” en el panteón fue el conducto perfecto para permitirle entrar sin darme cuenta y esperando la respuesta del más allá de otra persona, sé que ahí fue el momento en que entró y lo peor es que yo me presente, era más inmadura, vivía prácticamente sola y pensaba que podía comerme el mundo y hablar con los muertos, jugar con ese pedazo de madera que no significaba más que eso; un pedazo de madera sucio y húmedo con tierra de panteón, no me causaba más que curiosidad, aunque recordándolo bien, si me demostró lo que era, porque cuando la jugué en casa, al final, con burla la arrumbe en un rincón y ya entrada la madrugada pude escuchar correr algo o alguien por toda la sala, desesperado por entrar a mi dormitorio, primero pensé que eran niños jugando afuera, pero pasaba de las 3 am, después me sacudió un escalofrió que como resorte me hizo levantarme de la cama y en fila a la entrada de mi recamara, obstruyendo el paso, puse todas las imágenes santas que me han acompañado desde niña y ese día mi fé y mis oraciones me protegieron, de golpe mi cuerpo cansado se detuvo con una pared y volví a la realidad, estaba sudando y ya no podía correr más, me ví entonces en la casa de mis padres en aquel frio y pintoresco pueblito que tiene por eterna novia a la neblina, estaba al fondo de la casa, después del jardín, de las flores y los árboles, estaba hasta el fondo y lo ví, ahí estaba, me arme de valor para enfrentarlo, aunque nunca lo había hecho, y le pregunte:

– ¿Qué quieres?-

Su rostro parecía como burlón y satisfecho, pero no me doblegue, volví a preguntar:

– ¿Qué quieres?-

Entonces lo supe, de repente y de mi mano, estaba mi hijo, el ser que más amo en el mundo, eso quería, ¡eso perseguía!, todo el valor del mundo lo tuve en mi cuerpo en ese momento y puse a mi hijo atrás de mí, protegiéndolo de todo mal, cuidando su esencia y su alma, rete a aquel ser con la mirada y me prometí que nada le pasaría al niño, cerré los ojos y me dije:

– ¡Esto es un sueño! ¡Despierta! Vas a abrir los ojos y vas a ver la espalda de tu esposo dormido y el niño soñando con ángeles en su cama! –

Al abrir los ojos estaba él, sus profundos ojos azules llenos de maldad y de vacío aun los recuerdo, eran inexplicables consumidos por almas y dolor que le llenaban de vida, ahora la sonrisa se había borrado de su rostro y estaba lleno de ira, y entendí que no podía tocarnos, no podía por que pertenecemos a un ser superior que él, nuevamente cerré los ojos y al abrirlos vi la espalda de mi esposo, pero mi cuerpo estaba completamente inmóvil y escuche como mi hijo cayó al suelo, como si lo hubieran jalado y tirado de la cama que tenía una protección para que no se cayera y por lo mismo jamás le sucedió algo así, como pude le grite a mi esposo que fuera a ver a mi hijo, lo levantara y lo persignara, no sé cómo se veía mi semblante que inmediatamente al mirarme, verme inmóvil y contorsionada, despertó de golpe y corrió al siguiente cuarto a levantar a mi pequeño.

Yo tardé como 15 min en poner en movimiento mi cuerpo, eran alrededor de las 3 am, entendí que lo que había sucedido era una manifestación de coraje de no poder tenernos ni a mi hijo ni a mí, que su mejor estrategia es hacernos pensar que no existe, que son sueños, pero la verdad es que está ahí, buscando cualquier debilidad, observando, esperando que una puerta se vuelva a abrir.

sábado, 24 de octubre de 2015

Trucos,ágiles? a algún pacto diabólico?
Criss Angel es de esos magos del nuevo milenio que ni siquiera deberian ser llamados magos. Un mago hace trucos de cartas, estos caminan sobre agua, levitan y desaparecen personas, todo en la calle, no en un ambiente controlado como un escenario
.
La gente suele pensar que los pactos con el demonio sólo existen en la literatura. Están equivocados. Hay personas que conscientemente, con toda advertencia, pactan con el Diablo y le entregan el alma con tal de conseguir algo en esta vida. La idea de un pacto formal con el demonio aparece por primera vez en el siglo V en los escritos de San Jerónimo. Este padre de la Iglesia cuenta como un joven para obtener los favores de una bella mujer fue a un mago, el cual le impone como pago por sus servicios el renunciar a Cristo con un escrito. Tenemos en el siglo VI, una segunda aparición de este tipo de pacto en la leyenda de Teófilo, quien accede a ser un servidor del Diablo y firma un pacto formal. Esta leyenda se extendió por Europa en la Edad Media.
¿Es posible un pacto con el demonio? Por supuesto uno puede firmar un papel, pero no se le va a presentar el demonio ni para entregarle el papel, ni para recogerlo. Cuando uno hace un pacto de este tipo siempre espera que se aparezca alguien, pero es uno mismo el que tiene que escribir los términos, y tampoco aparece nadie una vez firmado el pacto, con lo cual uno se queda con el papel en la mano. Todo lo cual suele ser bastante desesperanzador para el que se esperaba que sucediera algo. Aun así, si uno invoca al Diablo muchas veces pueden suceder cosas, lo mismo que en el espiritismo. Pero no necesariamente. A esta escena tan poco teatral, tan desanimadora para el que creía que iba a haber alguna aparición.
En fin no hay alguna prueba de que un mago haya echo un pacto con el demonio. Aunque eso es posible y no es descartable. La mayoria de las teorias apuntan que sus shows son echos ya todo planeado, gente pagada y videos editados, en fin tendremos esa duda un buen tiempo mas ya que por ahora no a habido algún ilusionista que lo confirme. Por otra parte un ilusionista siempre hará que veas lo que el quire que veas.

miércoles, 21 de octubre de 2015


Maisie Deacon.

Una mañana aparentemente normal para Isabel, la hermana mayor de Maisie. Ellas siempre fueron muy unidas e isabel la conocía más que nadie como era su hermanita de ocurrente y creativa.

Esa misma mañana Maisie se encontraba afuera de la casa haciendo lo que pareciera luchar con alguien que la estaba tomando contra su voluntad, forcejeando como si se tratara de una broma.
Isabel al verla decidió que seria divertido tomarle una foto con aquella antigua, complicada y pesada cámara. Cuando Isabel tomó la foto no se encontraba nadie más en aquel lugar que su hermana y ella.
Pero al momento de tomar la foto fue noqueada por lo que al parecer sintió como una ráfaga de viento muy fuerte. Cuando se despertó se dio cuenta de que su hermana ya no estaba en ninguna parte.
Isabel asustada se dio cuenta que en aquella horrible situación nada andaba bien, ya que al despertarse se encontró con un cráneo humano.
Como era de suponerse se dio aviso a las autoridades sobre la desaparición de Maisie Deacon de 11 años. Las ultimas fotos de ella revelaban a una misteriosa figura oscura que sujetaba a la pobre niña contra su voluntad con un brazo y que sostenía en la otra mano un cráneo aparentemente humano y muy probablemente el que fue encontrado.
Al realizarse los estudios de la arcada dentaria surgió un mórbido resultado. Aquel cráneo humano pertenecía a nada mas ni menos a Maisie.
La figura oscura y encapuchada jamás fue identificada.